Nazareno de Caguach Imprimir E-Mail
viernes, 22 de junio de 2007




La isla de Caguach es sin lugar a dudas sede de la festividad religiosa más importante del archipiélago. El 30 de agosto de cada año se realiza la Fiesta del Nazareno, día en el que la isla de unos 540 habitantes en el año recibe durante algunas horas la visita de más de 5.000 peregrinos.

Al desembarcar y levantar la mirada, una cruz blanca marca el camino de los devotos y al alcanzarla se aprecia la extensa explanada y de fondo el gran templo con su fachada naranja. Quien visita la isla en otra época que no sea la de la gran fiesta (la que se repite en enero), se asombra de las grandes proporciones de la iglesia. Sin embargo durante los días del Nazareno, el templo se hace pequeño para recibir a tantos fieles.

Datos documentales hablan de que antes de 1683 había en Caguach un pueblo de indios encomendado a doña María Collados y en 1734 ya se cita una capilla.

Con la llegada del padre Hilario Martínez, franciscano del Colegio de Ocopa, y quien trajo la imagen del Nazareno, se construye en 1778 una iglesia de 30 varas de largo por 12 de ancho, la que fue renovada en 1782.

En 1880 se construyó un nuevo templo, esta vez de 56 varas de largo por 22 de ancho y una torre de 32 varas de alto, con campana de 5 quintales y 60 libras fundida en 1871. Esta iglesia fue destruida por un incendio ocurrido el 2 de septiembre de 1919 y al día siguiente la gente de Caguach comenzó a levantar el edificio que actualmente se conserva y que fue terminado en 1925.

Según una ficha técnica de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, la iglesia presenta un buen estado general y sólo los revestimientos exteriores presentarían una condición regular.

La fábrica corresponde al modelo estructural construido dominantemente en la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera. Quizás uno de los elementos que la distinguen del resto es que en el entablado de su bóveda se han dispuesto las tablas transversalmente, curvándolas. Sobre esta particularidad el arquitecto e historiador Gabriel Guarda o.s.b., escribe en su libro “Iglesias de Chiloé” (1984)que “las bóvedas de nuestras capillas presentan interiormente al entablado –longitudinal, es decir, en el sentido del largo de la nave– describir la curvatura con geométrica regularidad. Pero no falta el caso inverso (Caguach), en que tal entablado se ha dispuesto en el sentido contrario, es decir, perpendicular al largo de la nave, logrando, en otros términos, el alarde de hacer de cada una de sus tablas, de las miles del vasto santuario, una curva tensada en sus extremos, regulada internamente por costaneras, en este caso paralelas al citado largo de la nave”.





Historia de la Devoción

La estalación del Nazareno en Caguach está rodeada de leyenda. La fe, el espíritu misional y riesgosos episodios se mezclan en esta historia, única en su tipo, irrepetible en sus consecuencias.

La historia parte con la llegada del sacerdote franciscano Hilario Martínez, quien vino a Chiloé a continuar con la acción evangelizadora tras la expulsión de los jesuitas en 1767. Fray Hilario se instaló en Tenaún y desde allí recorría el archipiélago llevando consigo un gran número de imágenes.

La muerte no explicada de una niña que el padre había adoptado, motivó en el sacerdote a dejar Tenaún y buscar otro lugar donde establecerse. Después de recorrer el sector, Martínez optó por Caguach como su sede, debido a que la isla se encuentra el centro de los “cinco pueblos” (las islas Apiao, Alao, Chaulinec, Tac y Caguach) que habían acogido su propuesta misional. Sacar las imágenes de Tenaún fue todo un logo y prácticamente hubo que rescatarlas debido al celo con que las cuidaban los indígenas del sector.

Con las imágenes en su poder, lo que ahora venía era definir su instalación definitiva. Aquí es donde el padre habría propuesto a los cinco pueblos una competencia: cada uno sería representantado por una piragua y la primera que llegara a destino se adjudicaría la ubicación de la imagen y el deber de cuidarla. La forma en que se desarrollo la carrera no está clara y es aquí donde el mito se confunde con los hechos reales.

Según consta en algunos escritos, el 10 de mayo de 1778, Fray Hilarario Martínez y los cinco pueblos consagraron su compromiso de dar culto cada año a la imagen del divino Jesús Nazareno de Caguach.

Cada uno de los otros cuatro peblos se llevó una imagen, la que se convirtió en el patrimonio de la isla.

El nazareno fue primero instalado en los que actualmente se denomina Capilla Antigua y el 2 de enero de 1872 se trasladó a la actual ubicación “ que será su asiento definitivo hasta el fin de los siglos”, según consta en el Inventario de la Iglesia en Caguach

Fuente: Texto de Norma Vidal, Renato Cárdenas y Carlos Trujillo.





Antecedentes técnicos de isla e iglesia de Caguach

La isla de Cahuach se encuentra ubicada a 3,5 millas náuticas de Achao y a 1,45 horas de navegación. Posee una superficie de 10,7 km2 y una población de 515 habitantes. Posee un clima frío y lluvioso con variaciones estaciónales marcadas, favoreciendo la producción agrícola como la pecuaria, preferentemente cultivos como papas y hortalizas; bovinos y ovinos. Es también llamada “ isla de la devoción” debido a la trascendencia incluso a nivel nacional que presenta su fiesta religiosa en honor a Cristo Nazareno.

MATERIALES DE LA IGLESIA

Estructura: Laurel, canelo, ciprés

Bases de piedra

Revestimiento: Tejuelas de alerce y ciprés

Torre: Tejuelas de alerce y ciprés




 

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